Elogio fúnebre: cómo escribir unas palabras para un funeral

Unas palabras de despedida en un funeral duran de 3 a 5 minutos, unas 400 a 650 palabras, y tienen cuatro partes: quién eres y qué te unía a la persona, dos o tres rasgos suyos contados con un recuerdo concreto, lo que deja en quienes la quisieron y una frase de despedida. Imprímelo en letra grande, marca dónde respirar y pide a alguien de confianza que tenga una copia por si no puedes seguir.

Antes de escribir: dónde y cuándo vas a hablar

Pregunta primero, porque cambia la duración y el tono.

  • En una misa funeral. En muchas parroquias católicas las palabras de la familia se dicen al final de la misa, y a veces el sacerdote pide que sean breves o que se digan fuera del templo. Pregunta en la parroquia o a quien organiza cuánto tiempo tienes.
  • En una ceremonia civil en el tanatorio o en la funeraria. Suele haber más margen y a veces hablan varias personas. Pregunta el orden y quién presenta.
  • En el velorio o en el novenario. Es más íntimo, a menudo sin micrófono. Funciona algo más corto y más conversado.
  • En un acto de recuerdo semanas después. Hay más distancia y cabe algo más de humor.

Si hablan varias personas, poneos de acuerdo para no repetir la misma historia y para que cada una cuente una faceta distinta: la familia, el trabajo, los amigos.

La estructura en cuatro partes

ParteQué dicesTiempo
Quién eresTu nombre y qué te unía a la persona15–30 segundos
Cómo eraDos o tres rasgos, cada uno con un recuerdo concreto2–3 minutos
Lo que dejaQué aprendimos de ella, qué seguimos haciendo por ella30–60 segundos
La despedidaUna frase dirigida a ella o a quienes están en la sala15–30 segundos

Calcula unas 130 palabras por minuto, o algo menos: en un funeral se habla más despacio y con más pausas. Si escribes en el ordenador, mira el número de palabras y pásalo por la calculadora de duración.

Cómo escribirlo paso a paso

  1. Habla con la familia. Pregunta qué quieren que se recuerde y si hay algo que prefieren que no se mencione: la enfermedad, una separación, un conflicto.
  2. Apunta recuerdos durante diez minutos. Frases que decía, comidas que hacía, manías, lugares. No ordenes nada todavía.
  3. Busca dos o tres rasgos que se repitan en esos recuerdos: generosa, terca, divertida, trabajadora.
  4. Cuenta cada rasgo con una escena. «Era muy generosa» no se queda en nadie. «Cada domingo hacía comida para doce aunque fuéramos seis, por si aparecía alguien» se queda en todos.
  5. Escribe la despedida al final. Puede ser algo que la persona decía siempre, o una frase sencilla: «Gracias por todo, abuela. Te vamos a echar de menos cada domingo».
  6. Léelo en voz alta con cronómetro y recorta lo que sobre de los primeros párrafos, no de los recuerdos.

Fragmentos de ejemplo

Son ejemplos inventados para mostrar el tono. Usa tus propios recuerdos.

Para un abuelo (México)

«Soy Diego, el nieto mayor de don Ernesto. Mi abuelo tenía una ferretería en Puebla durante cuarenta años, y si algo no tenía arreglo, él no lo aceptaba. Le llevé un radio a los nueve años con todos los cables sueltos. Me sentó en el mostrador y me dijo: "Primero vemos qué tiene, luego decidimos si se tira". Ese radio todavía suena. Esa frase la sigo usando con todo: con el trabajo, con los problemas, con la vida.»

Para una compañera de trabajo (España)

«Soy Nuria y trabajé ocho años en la mesa de al lado de Pilar, en el departamento de nóminas. Para quien no la conociera: Pilar era la persona a la que llamabas cuando no entendías nada y no querías que nadie se enterara. Nunca te hacía sentir torpe. Te decía "a ver, que esto le pasa a todo el mundo" y te lo explicaba dos veces si hacía falta. En la oficina, desde esta semana, hay muchas dudas sin resolver, y todas tienen su nombre.»

Una despedida final

«Mamá, nos enseñaste a poner un plato más en la mesa por si acaso. Lo vamos a seguir poniendo. Descansa.»

Humor: sí, si era parte de ella

Un recuerdo divertido no es una falta de respeto si la persona era divertida. A menudo es el momento en que la sala respira. Que sea cariñoso, que lo entienda todo el mundo y que no deje mal a nadie de los presentes. Evita bromas sobre la causa de la muerte o sobre conflictos familiares.

Cómo decirlo sin derrumbarte

Nadie espera que lo digas sin emoción. Lo que puedes hacer es prepararte para seguir.

  1. Imprímelo en letra de 16 o 18 puntos y con doble espacio. Con lágrimas en los ojos no se lee la letra pequeña ni la pantalla del móvil.
  2. Marca las pausas con una barra (/) al final de cada idea y escribe «respira» antes de la frase más difícil.
  3. Ensaya en voz alta varias veces las frases que más te cuestan, hasta que dejen de pillarte por sorpresa. La primera vez que las digas no debería ser en el funeral.
  4. Ten un relevo. Dale una copia a un hermano, un primo o un amigo y acuerda una señal. Si no puedes seguir, él o ella lee el resto. Saberlo ya te quita mucha presión.
  5. Ten agua a mano y un pañuelo en el bolsillo, no en la mano.
  6. Si te quiebras, para. Respira, mira el papel, bebe agua y sigue con la frase siguiente. Diez segundos de silencio en un funeral no incomodan a nadie.
  7. Busca una cara amable en la sala, alguien que te dé fuerzas, y mírala en los momentos difíciles.

Si te ayuda, mide tu ritmo leyendo un párrafo con el medidor de ritmo. Con nervios casi todos aceleramos, y en un funeral lo que más ayuda a la sala es que vayas despacio.

Errores frecuentes

ErrorPor qué pesaMejor así
Hacer una biografía con fechasSuena a necrológica y cansaDos o tres rasgos con recuerdos
Hablar sobre todo de tiEl centro es la persona que se fueTus recuerdos, pero sobre ella
Detalles de la enfermedadDuelen a la familia y no la definenComo mucho, una frase
Pasar de 7 u 8 minutosLa sala está agotada y hay más actos3 a 5 minutos
ImprovisarCon la emoción se pierde el hiloLlévalo escrito, aunque lo sepas

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe durar un elogio fúnebre?

Entre 3 y 5 minutos, unas 400 a 650 palabras. Si hablan varias personas o es al final de una misa, mejor cerca de los 3.

¿Puedo leerlo en lugar de decirlo de memoria?

Sí, y es lo recomendable. Nadie espera que lo memorices; con el papel delante te sentirás más seguro si la emoción te corta.

¿Qué hago si me pongo a llorar?

Para, respira y bebe agua. Si no puedes seguir, haz la señal a la persona que tiene la copia y deja que ella lo termine.

¿Se puede hacer reír en un funeral?

Sí, si la persona era así y el recuerdo es cariñoso. Una anécdota divertida y amable suele aliviar a la familia.

¿Qué digo si no conocía muy bien a la persona?

Habla de lo que sí viste: cómo trataba a la gente en el trabajo o en el barrio. Puedes pedir a la familia uno o dos recuerdos y contarlos diciendo de quién vienen.